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¡Tengamos Fe!

Después de un día con tantos quehaceres, con tantas bendiciones, con tantas dificultades, con muchas cosas que pasan a nuestro alrededor cada minuto, tendemos a desgastarnos y a cuestionar si ese milagro que estamos esperando va a llegar, pero leyendo en la Santa Palabra de Dios la historia de Jairo (Lucas 8:40-56) entiendo porque Jesús deja esta historia y es para mostrarnos el cómo y el porqué Él hizo, hace y hará milagros.

 

Lo primero que podemos notar es como Jairo corre hacia el maestro, así que desde ahí ya entendemos que es lo primero que tenemos que hacer. Correr hacia el maestro pidiendo ayuda, pero la historia sigue y podemos ver cómo aún cuando Jairo corrió al maestro, la prueba de Jesús para hacer el milagro no terminaba ahí, en lo que caminaban a la casa de Jairo una adversidad se topa en medio camino y Jesús se detiene y obra. Muchas veces cuando creemos que ya vamos camino a la solución creemos ver como la solución se detiene y desesperarnos. Pues Jesús se detuvo sabiendo la prisa que Jairo tenía, pero todo esto fue, porque nos quería mostrar cuál es el verdadero motivo por el cual Dios hace milagros. Cuándo están prestos a continuar con su viaje, el sirviente le dice a Jairo que ya no hay salida, que no moleste más al maestro y tenemos que poner mucha atención a esto. Un siervo que a pesar que sabía que su amo estaba con Jesús de Nazaret, pierde la fe y le dice que se dé por vencido. Pero Jairo tenía que tomar una decisión activar su FE en ese momento o perderla como el siervo. Y Jairo toma la decisión correcta y se queda al lado el Maestro creyendo y Jesús al ver eso y también sabiendo el desánimo que Jairo podía tener le da palabras de aliento para fortalecer su Fe. Llegando al camino Jairo se preparaba para la prueba final, su propia esposa sale a su encuentro, sin fe, lamentándose de la muerte de su hija y en ese momento Jairo demuestra delante de Jesús la Fe y creencia absoluta que tenía en Jesús y decide creer en las palabras del Maestro: “¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme.” (Marcos 5:39). Y en el instante el milagro sucede

 

Jesús nos enseña que la Fe es la que hace posible nuestro milagro, muchas veces hemos estado desesperados y hemos corrido al Maestro por un milagro, pero debemos tener FE hasta el último momento y cuando nuestra Fe sea probada (1 Pedro 1:87) Él hará el milagro. Porque como bien sabemos “Sin Fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6)

 

TENGAMOS FÉ, QUE NUESTRO MILAGRO ESTÁ EN CAMINO.

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